Nancy Dixon (Dixon, 2001) trabaja sobre un tema muy visto: las implicancias del conocimiento común como un activo (intangible) de las organizaciones que no sólo debe ser creado -sino además- fortalecido.La autora distingue este tipo de conocimiento como aquel que surge de la experiencia diaria en una organización, diferente de aquel que se encuentra en base de datos, libros, protocolos de procedimientos, etc. Alude a un "como hacer" determinadas tareas y su valor radica en que justamente no está disponible para los competidores.
Una idea interesante radica en que la nomenclatura "común" no debe ser confundida con atributos superficiales del conocimiento, sino más bien a aspectos compartidos colectivamente por la comunidad que los utiliza. Por este mismo motivo ese conocimiento puede ser adecuado a situaciones específicas dentro de la organización.
Dixon plantea una serie de preguntas acerca del modo en que este conocimiento circula, y define 5 tipos de transferencias:
- En Serie: un equipo realiza una tarea y luego la repite en otro contexto
- Cercana: un equipo transfiere conocimientos a otro que hace un trabajo similar en un contexto similar, pero en una localidad diferente.
- Lejana: dos equipos intercambian conocimientos básicamente tácitos acerca de tareas no rutinarias que afectan a una parte específica de la operación.
- Estratégica: conocimientos muy complejos referidos a cuestiones generales del negocio o a grandes partes del sistema deben ser transferidos entre dos equipos que pueden estar separados tanto geográfica como temporalmente.
- Experta:se requiere compartir un conocimiento explícito sobre una tarea que se realiza con poca frecuencia.
No está demás aclarar, que si bien la autora diferenció las transferencias en estas 5 tipologías, determinadas situaciones en las empresas condensan -la mayor parte de las veces- una combinación de ellas.
Imagen: icmab.es





